Hay palabras que cuesta más explicar que otras. Una de ellas es confluencia. Llevamos cinco años practicándola en Valladolid y todavía algunos medios de comunicación no lo han entendido. Estos días podéis haber escuchado o leído que IU celebraba elecciones primarias, cuando quien las celebraba era VTLP, donde también está IU, pero que no es IU, sino una confluencia de partidos y movimientos sociales.
¿En qué consiste esa confluencia? Primero, en aceptar no presentar listas electorales propias por parte de los partidos confluyentes. Segundo, en animar a sus seguidores a inscribirse en VTLP. Tercero, en participar en la asamblea para dotarse de normas de comportamiento o código ético y de un programa electoral, así como para elegir a sus representantes mediante elecciones primarias abiertas.
La asamblea resultante de la confluencia no
representa a nadie, ni depende de nadie; es autónoma y practica una
democracia transparente e inclusiva, por lo que se busca siempre el
consenso y no la imposición de mayorías. Tiene que haber, claro
está, un acuerdo mínimo de partida, que se concreta en el Código
Ético y en los programas electorales. Esa es toda la ideología. Las
particularidades se ejercen en los partidos y movimientos de los que
proceden las personas y a los que todo el mundo respeta.
VTLP se inició en el verano de 2014 con la
intención de aglutinar a las personas ubicadas políticamente a la
izquierda, de manera que se ofreciese a la ciudadanía una única
opción más allá del PSOE. Se consiguió esa unificación con la
sola excepción de Podemos, que creó un partido funcional, Sí Se
Puede, con el que obtuvo tres concejalías a pesar de tratarse de
personas poco conocidas y poco integradas en el movimiento social.
En septiembre de 2018, VTLP ofreció nuevamente a
Podemos confluir en esta Plataforma y comenzó a esperar una
respuesta, que se retrasaba constantemente. El 8 de noviembre se
celebró una reunión, urgida por VTLP. Otras reuniones, siempre
urgidas por VTLP, se repitieron los días 22 de noviembre, 4 y 19 de
diciembre. En esas reuniones se invitó a Podemos a participar en el
proyecto Valladolid-2030, que se venía desarrollando para comenzar a
redactar participadamente un programa electoral. La invitación,
acordada verbalmente, se cursó formalmente por escrito. Pero nadie
asistió al Valladolid-2030. El día 19 Podemos propuso un
calendario, en el que se fijaba una primera asamblea conjunta para el
día 2 de febrero, con la decisión de confluir ya tomada y aprobada
por las respectivas asambleas. VTLP aportó, por su parte, tres
documentos en borrador, para ir iniciando tareas y ante la urgencia
de los plazos con vistas a las elecciones municipales. Los documentos
eran un reglamento de primarias, un código ético y una propuesta
específica de confluencia.
El día 24 de enero, viendo que no había ninguna respuesta y que se acercaban las fechas para tomar decisiones, VTLP urgió una nueva reunión, en la que Podemos dijo que no estaba en condiciones de cumplir su propio calendario. Finalmente, hemos sabido por la prensa que el Consejo Ciudadano (en la fotografía oficial aparecen ocho personas en círculo cerrado y dos sillas vacías dentro del círculo) había decidido por unanimidad no confluir con VTLP. Eso fue el 15 de marzo, pero seis días antes se había celebrado una asamblea local o provincial, a la que no se le dio la oportunidad de emitir su voto sobre esta cuestión, después de que “dos tercios” de ella se manifestasen partidarios de la confluencia, como me han asegurado dos personas diferentes, de las 27 que estuvieron presentes. El tercio que no estaba de acuerdo es el que aparece en la fotografía oficial. Relato esta crónica pormenorizada, porque nadie ha podido seguir el proceso a causa de la manipulación informativa de que ha sido objeto.
Una decisión de ese tipo necesita ser justificada
ante la sociedad. Tres “razones” aduce Podemos para tomar esa
decisión; dos de tipo programático: el soterramiento y la ley
mordaza; y una referida al nombre de la confluencia, donde la sigla
Podemos debería figurar en las papeletas.
Hay que afirmar que las razones no son tales, sino que se trata de excusas, pues nunca se ha llegado a hablar en las reuniones de esos asuntos, aunque hayan podido ser mencionados en alguna ocasión, y lo que figura en la propuesta escrita de acuerdo, cuyo borrador VTLP entregó, es lo siguiente en cuanto al programa:
“PROGRAMA ELECTORAL PARTICIPATIVO
Se promoverá un proceso de debate abierto a la
ciudadanía, a partir de un borrador redactado por una comisión
programática. Esta tendrá en cuenta las conclusiones del proceso
Valladolid 2030, así como el balance de la experiencia de gobierno,
tanto para planificar el desarrollo de los proyectos iniciados en el
actual mandato, como para abordar aquellas cuestiones que no se hayan
acometido en estos años.
Los partidos políticos, así como cualquier
otro grupo organizado que lo desee, podrán realizar sus aportaciones
colectivas al proceso de debate del programa.
La comisión que redacte el borrador propondrá
una metodología que permita la presentación de enmiendas, la
construcción de consensos y, en último caso, la resolución
democrática de los disensos. No obstante, se garantizará una
reflexión suficiente sobre aquellos asuntos en los que mayor debate
se suscite, dedicándoles mayor tiempo y una metodología particular
si fuera necesario. En todo caso, la decisión final sobre el
contenido parcial y global del programa, corresponderá a la asamblea
abierta”.
Que se trata de una
excusa necesita pocas pruebas, después de la crónica que hemos
hecho y del texto de acuerdo programático, donde no hay un solo
obstáculo para tratar cualquier tema, pero tenemos un argumento más.
En la explicación de su decisión de no confluir, tal y como la
expresaba lo que parece ser el órgano oficial de comunicación de
Podemos, dice: “para Podemos significaba más una integración que
un proceso de confluencia”. Pues claro. ¿Es que, acaso, confluir
no es integrarse? ¿Cuando un río confluye con otro, acaso no se
integran? ¿Y cuando los ríos confluyen en el mar, acaso no se
integran?
No son los medios de
comunicación los únicos que no han entendido lo que significa
confluencia. Podemos tampoco lo entendió en 2014 ni en 2019. Siguen
pensando en coaliciones, en decisiones desde los despachos con un par
de personas u ocho como mucho. La asamblea, abierta, libre, les
produce pavor. Pero en VTLP quien manda es la asamblea y lleva ya
cinco años demostrándolo.
Marcelino Flórez
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