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2. Crispación

(El Partido Popular en el final del Régimen de la Transición)

Desde el ya lejano “Váyase, señor González” hasta la “herencia de Zapatero”, la crispación ha sido uno de los elementos principales de la estrategia política del Partido Popular. La crispación ha ido unida al insulto, abriendo fronteras entre los partidos, que venían muy bien al bipartidismo, pero que producían una brecha social peligrosa. Un hito en la escala de crispación lo representa el ahora presidente Rajoy, que llegó a llamar “tonto solemne” al anterior presidente del Gobierno o que le acusó de “traicionar a los muertos”, siempre en sede parlamentaria. Es imposible ir más lejos en el camino recorrido por el Partido popular y su corte mediática en la práctica del insulto para la crispación. Si en público hemos presenciado el espectáculo que hemos presenciado, no quiero ni pensar lo que hablarán en privado los gestores de la crispación.

Esta estrategia le ha servido al Partido Popular para hacerse con un enorme poder en dos ocasiones desde 1996. Los elementos de esa estrategia, sin embargo, han cambiado sustancialmente en los últimos años. El terrorismo etarra, principal elemento utilizado, ya no sirve al estar desactivada ETA y no producir muertes. El pequeño uso que sigue haciendo de este factor, a través de alguna asociación de víctimas afín, que juega ese mismo juego, ya no es capaz de movilizar masas de población. El otro elemento básico de crispación, Cataluña, tampoco le sirve, sino que puede habérsele vuelto en contra. Otros elementos menores, como la escuela o el aborto, también han perdido eficacia movilizadora, a causa de la presencia de otro Papa al frente de la Iglesia católica. Todavía puede hacer algún uso, aprovechando el arcaísmo de la Conferencia Episcopal Española, pero muchos católicos miran más al Vaticano que a Granada, a Alcalá de Henares o a Bilbao, de modo que ese factor de crispación tiene los días contados en el contexto actual.

También ha cambiado el objetivo de la crispación: desmovilizar a los votantes del PSOE. En tiempos del bipartidismo ese objetivo daba sus frutos y los dio en 1996 y en 2011, pero el bipartidismo ha quebrado. La gente progresista no tiene por qué quedarse en casa cuando los contertulios se gritan el uno al otro “y tú más”, sino que tiene otras opciones viables para el voto. Y, sobre todo, la gente conservadora ya no depende del voto al PP para tener tranquila su conciencia. Ciudadanos le aporta la misma tranquilidad sin tener que escuchar una voz más alta que otra y sin tener que sobrellevar cargas históricas insoportables.

La estrategia de la crispación dio sus frutos, el monopolio del poder, pero trajo también otras consecuencias: el Partido Popular se granjeó muchos enemigos y no hizo amistad con nadie. Ante sus ojos se abre ahora un páramo de soledad y de resentimientos, que trae malos augurios. Lo doloroso es que la estrategia tomó cuerpo también en la sociedad y la fracturó en bandos enemistados, cuya mejor prueba son las tertulias omnipresentes en los medios de comunicación. Esperemos que el fin de la estrategia acarree el fin de los tertulianos, además de la desafección de los votantes, que ya se ha hecho notar.

1. Neofranquismo

 (El Partido Popular en el final del Régimen de la Transición)

El Partido Popular tiene su origen en el franquismo, fue creado por un sector de los que dominaban aquel régimen dictatorial. Cuatro ministros de Franco, “los cuatro magníficos”, pusieron cara a aquel partido, que se llamó en su origen Alianza Popular. Uno de ellos, Fraga, lo lideró hasta su muerte, dejando establecido un régimen sucesorio garante de la continuidad ideológica. De hecho, el partido Popular no ha condenado nunca a la Dictadura franquista.

La primera incomodidad para la ideología neofranquista provino de la llamada memoria histórica y el ejemplo más simbólico lo protagonizó el entonces portavoz del partido, Luis de Grandes, cuando rechazó una propuesta de IU en homenaje a las víctimas del franquismo , descalificando en la prensa el 26 de noviembre de 2003 la propuesta por su “olor a naftalina”. Ese insulto a las víctimas mereció alguna respuesta en la opinión publicada, pero la repercusión fue escasa en aquel momento.

El movimiento memorialista, sin embargo, se instaló definitivamente en la sociedad y su ejercicio, con la exhumación de personas asesinadas y hechas desaparecer en fosas comunes como principal acción, rompió definitivamente la argumentación de los franquistas. El mismísimo Tribunal Supremo calificó al régimen franquista de responsable de crímenes contra la humanidad. En este nuevo contexto, otro destacado dirigente populista, Rafael Hernando, profirió un inigualable insulto a las víctimas del franquismo, cuando afirmó el 4 de noviembre de 2013 que los hijos de los asesinados sólo se acordaban de sus padres si había subvenciones públicas. Aunque los tribunales del régimen indultaron ese agravio inconmensurable, situando la libertad de expresión por encima de la ignominia, la opinión de Rafael Hernando pasará a la historia como símbolo perfecto del neofranquismo. El presidente Rajoy, lejos de condenar el insulto, elevó a Rafael Hernando a portavoz del Partido Popular en Las Cortes en diciembre de 2014, para dejar bien claro que el neofranquismo es ideología constitutiva del partido.

La relación de manifestaciones neofranquistas durante el gobierno de Rajoy es muy larga. Dejando a un lado aquellas que han poblado las noticias de la prensa local, enumeramos algunas que han sobrepasado las fronteras locales y han sido noticia en la prensa nacional:

– Profanación en Poyales del Hoyo (Ávila) de una tumba con restos de víctimas del franquismo exhumados. Los vecinos, con el alcalde y los concejales populistas al frente, asediaron a los familiares de las víctimas. Uno de ellos gritaba: “Si franco levantara la cabeza, os cortaba el cuello”. Las palabras son del 6 de agosto de 2001. Alcalde y concejales del PP siguen en sus puestos.

– Manuel González Campo, alcalde del PP en Baralla (Lugo), pronunció estas palabras en un pleno durante el desarrollo de una moción a principios de agosto de 2013: “os que foron condenados a morte será porque o merecían”. El PP impidió su reprobación en el Parlamento Gallego en septiembre de 2013.

– La Asociación Granadina para la Recuperación de la Memoria Histórica colocaba por sexta vez el día 5 de octubre de 2012 en la Tapia del Cementerio de Granada una placa, que había sido arrancada cinco veces anteriormente por orden del alcalde populista. En ese lugar están documentados 3.969 asesinatos del franquismo.

El País publicaba un reportaje el día 20 de agosto de 2013 con este título: “La presión social obliga al PP a tomar medidas contra los gestos fascistas”. Ese mes habían proliferado manifestaciones y exhibiciones de emblemas franquistas y fascistas a cargo de miembros jóvenes del Partido Popular. Los dirigentes adultos más osados alcanzaron a emitir alguna leve reprimenda.

– 25 de septiembre de 2013: Acto de exaltación franquista y nazi en un colegio público de Quijorna, Madrid. La alcaldesa, Mercedes García, rindió homenaje a los “caídos por Dios y por España” en el contexto de aquellos actos. Siguió en su puesto.

Los concejales del PP presentaron el día 13 de diciembre de ese año una moción contra los concejales independientes y el concejal socialista “por el daño irreparable que han producido tanto al pueblo como a sus vecinos”. Como reconocería Serrano Súñer en sus memorias, es el mundo al revés, siguiendo el modelo de la justificación del golpe de Estado y de la justicia franquista.

– En los presupuestos para el año 2012 el PP incluyó la cifra de 163.790 euros para financiar el Diccionario biográfico español, subvención que había sido congelada por el Congreso de los Diputados el verano anterior a causa de las polémicas suscitadas entre historiadores por la exaltación del franquismo (y poca calidad científica) en varias entradas de dicho Diccionario.

– La Sentencia 29/2014, de 20 de enero, obligaba al alcalde del Ayuntamiento de Valladolid a cumplir con la llamada Ley de Memoria Histórica y quitar del callejero los nombres relacionados con el franquismo, así como diversos símbolos. Los querellantes se vieron obligados a elevar un escrito al juzgado en septiembre de 2014, porque la sentencia seguía sin cumplirse en varias de sus partes. Este alcalde, que reúne otros muchos y similares méritos, sigue en su puesto y ha sido designado por Rajoy como candidato para las siguientes elecciones. Todo un modelo para el memorialismo franquista que sigue inundando España.

Podríamos hacer una lista interminable, pero esta es suficiente para afirmar sin ningún género de dudas que el Partido Popular defiende una ideología franquista y eso significa que avala a un régimen al que el mismo Tribunal Supremo ha calificado de responsable de crímenes contra la humanidad. Nadie en los países de nuestro entorno es capaz de entender estas cosas. En España, cada poco tiempo, el Partido Popular solicita a la población que le refrende sus ideas y un número elevado de españoles continúa haciéndolo. Está próximo el día en que muchos ciudadanos comprenderán que no pueden cargar sobre sus espaldas una carga tan pesada.

El Partido Popular en el final del Régimen de la Transición

Más que analizar al Partido popular y tratar de conocer mejor las razones de su decadencia, lo que no me interesa nada, tengo interés en ayudar a no olvidar lo que ha sido y lo que es el Partido Popular, para que lo podamos explicar cada vez que sea oportuno. Lo he repetido hasta la saciedad en este blog, a propósito de su cotidiana actuación: Delendus est PP, La ilegitimidad del PP, Como si el PP no existiera; o he insistido en aspectos particulares de su actuar: el franquismo, la crispación, la corrupción. Ahora, cuando el ciclo electoral iniciado parece anunciar el final de la hegemonía del PP, quiero recordar lo tantas veces repetido y destacar que podemos estar en vías de una nueva transición, en este caso el final de dos etapas históricas sucesivas y continuadoras: la Dictadura franquista y el régimen político de la Transición.

Es verdad que aún no se ha socializado suficientemente, pero la ciencia histórica ya ha consensuado el significado de la Dictadura franquista: fue un sistema político que entra en la categoría de los crímenes contra la humanidad. Sus efectos no han sido reparados, pero están creadas las bases para poder hacerlo. Respecto a la Transición, se va estableciendo la tesis de que una característica dominante ha sido el monopolio bipartidista del poder, determinado por la ley electoral, que ha logrado estrangular los buenos efectos democráticos que auguraba la Constitución de 1978. El mayor daño del bipartidismo ha sido la institucionalización de la corrupción, como elemento del régimen político, y el abuso del poder, que en manos del Partido Popular ha dado lugar a un régimen autoritario.

Los dos partidos que se han turnado en el poder tienen parecida responsabilidad en la perversión del régimen de la Transición; también le toca su parte de responsabilidad a los nacionalismos, más a los catalanes que a los vascos; y la misma Izquierda Unida está afectada, tanto en lo que se refiere a la corrupción, como en el modelo poco democrático de partido. Sin embargo, la suma de varios elementos de la vida política confieren al Partido Popular un protagonismo inigualable a la hora de caracterizar la desnaturalización del sistema constitucional de 1978. El resultado de la quiebra de ese sistema ha sido la conformación de una democracia de muy baja calidad, con algunas características bien definidas: neofranquismo, crispación, desprecio de los valores humanistas, corrupción, clientelismo, disenso y propaganda.

Las dos veces que el Partido Popular ha gobernado con mayoría absoluta ha exhibido un autoritarismo extremo, que en esta última etapa ha alcanzado cotas desconocidas. Si, como parece, la gente se ha hartado de autoritarismo, la derrota del PP podría ser definitiva. Analizaremos por capítulos estos elementos y concluiremos con la descripción del régimen autoritario popular.

Marcelino Flórez

No sé si se podrá

Clandestinamente, como viene siendo habitual, un autodenominado ‘Ganemos’ y un no sé qué ‘Podemos’ han constituido una candidatura o plataforma o agrupación o partido o ya veremos qué en Valladolid. Ha sido el 26 de febrero, clandestinamente, y se hace llamar ‘Sí se puede Valladolid’. Comenzaron diciendo que sería una agrupación electoral; ahora parecen pensar en un partido instrumental. ¡Qué difícil es para gente desconocida, escasa y clandestina recoger cinco mil firmas! A pesar de la clandestinidad y de que nadie sabe nada de quiénes son esos ‘Ganemos’ y esos ‘Podemos’ de Valladolid, el supongo que periodista, Pablo Rivas, publicaba en Diagonal Digital el día 27 de febrero un artículo (El mapa estatal del asalto municipalista), donde se hacía eco de la noticia que comento.

Dice el supongo que periodista, Pablo Rivas, que el ‘Ganemos’ de Valladolid fue uno de los primeros de la región y que apareció como “un proceso de confluencia” en junio de 2014. Pero Pablo Rivas desconoce u oculta lo que sigue: un puñado de gente que se decía perteneciente al 15-M contactó con Valladolid Toma la Palabra, un movimiento promovido por Equo y por Izquierda Unida que acababa de ofrecer un manifiesto de confluencia electoral a la ciudadanía vallisoletana y a los movimientos sociales en particular, y al que se adhirieron en pocos días trescientas personas. Esos referidos mensajeros del 15-M proponían confluir bajo la marca de ‘Ganemos’ para identificarse con iniciativas similares que se estaban iniciando en Barcelona, en Madrid y en otros lugares. Valladolid Toma la Palabra aceptó esa confluencia en el trascurso de su primera asamblea, celebrada el 22 de julio de 2014 con asistencia de un centenar de personas. Ese mismo día o al día siguiente se presentó ‘Ganemos’ en una plaza pública y asistió un buen número de los miembros de Valladolid Toma la Palabra. La confluencia parecía evidente, pero ocurrió algo que debe decirse muy alto y muchas veces: un grupo de no más de seis personas se erigió en portavoz y comisionado de la marca ‘Ganemos’, y no volvió a convocar ninguna reunión pública más, ni abierta ni cerrada. Yo mismo, que me apunté a través de internet, no he vuelto a tener comunicación ni noticia alguna. Tanto Equo, como IU, como Toma la Palabra, se han dirigido infinitas veces a los secuestradores de ‘Ganemos’ sin obtener respuesta.

Mientras tanto, Toma la Palabra continuó reuniéndose en asambleas públicas y en grupos de trabajo de libre adscripción, sin cerrar la entrada a ninguna persona ni organización. En alguna de las primeras asambleas se propuso invitar a ‘Podemos’ de Valladolid a participar. La respuesta de ‘Podemos’ ha sido siempre dilatoria. Una y otra vez decía que había que esperar, porque no estaban formalmente constituídos o cualquier otra excusa. Finalmente y después de esperar seis meses, Toma la Palabra en la asamblea del 18 de enero de 2015 decidió salir a la luz pública y decidió la forma de coalición electoral para participar en las elecciones municipales. La decisión se tomó en una asamblea abierta, donde participaron unas ciento cincuenta personas, y se hizo después de un amplio debate y por una abrumadora mayoría. Quedó muy claro, y así se ha venido cumpliendo, que la forma jurídica tiene un carácter meramente formal y que la asamblea sigue siendo soberana. El programa ha continuado elaborándose de forma participada y las listas electorales se han hecho mediante elecciones primarias, a las que se apuntaron mil quinientas personas, de las cuales más de mil doscientas ejercieron el voto. ‘Podemos’ no ha querido participar ni en la coalición ni en las asambleas ciudadanas. La última excusa que ha utilizado es que prefiere una agrupación electoral y no lo que llama despectivamente una “sopa de letras”, por más que dos grupos de letras sean escasas para poder hacer una sopa. La excusa es tanto más inválida, cuanto que en todos los lugares donde ha existido voluntad de participar ha sido posible buscar la forma jurídica, que en Barcelona ha sido una coalición de partidos y en Madrid la creación de un partido instrumental. Han rehuído precisamente el modelo de Valladolid, que todo el mundo está reconociendo como el más democrático, abierto y transparente de España entera. Cada cual es libre de tomar sus decisiones, pero las excusas no sirven, son mera propaganda propia de la casta.

Paradójicamente, el día 26 de febrero los secuestradores de ‘Ganemos’ y el aparato local de ‘Podemos’ han anunciado la creación de una candidatura o una agrupación o una coalición o un partido o vaya usted a saber qué unión bajo la marca de ‘Sí se puede Valladolid’. Es asombroso el parecido de esa marca con los eslóganes que utiliza el partido ‘Podemos’. Sin duda, pretenden que la población pueda identificarlos. Desde luego, esto les saca de la clandestinidad, pero habrá de crear algún problema al ‘Podemos’ central, ese que no quería enfangarse en las municipales, corriendo el riesgo de que se le colase gente indeseable. Menuda tarea se le presenta en Valladolid, donde ofrece una candidatura “ciudadana” y no ha convocado una sola vez a la ciudadanía, una candidatura que aboga por la transparencia mientras actúa clandestinamente. Eso sí, con un nombre muy parecido al de la propia marca y con gente “normal y corriente”, lo que les diferencia -dicen- del resto, dejando claro que no somos ni normales ni corrientes.

No sé si los dirigentes de ‘Podemos’ en España estarán tomando nota de lo que hace su sucursal en Valladolid, pero tienen aquí una prueba de trascendencia mucho más que coyuntural. Esperaremos a ver si se puede.

Marcelino Flórez

 

Los ‘Ciudadanos’ ‘Podemos’ (Crónica política)

 Yo no lo escribiría así. Yo diría la gente o la ciudadanía o las personas podemos. Lo cierto es que ‘Ciudadanos‘ ha irrumpido este enero en la sociedad del mismo modo que lo hizo ‘Podemos‘ el enero anterior. En cuanto han comenzado a preguntar por ellos, las encuestas se han disparado; hasta 8 puntos ha subido en un mes en alguna de ellas, situándose en el 13 por 100, la cuarta fuerza política. Ahora sí que ha quebrado el bipartidismo, una vez que la derecha ha encontrado el camino para desasirse del partido único.

Si 2015 ya se presentaba atractivo, plagado de sorpresas políticas y mensajero de un cambio de régimen, la irrupción de ‘Ciudadanos‘ añade un plus de emoción. Todo parece indicar que Albert Rivera, el catalán españolista, puede ser capaz de hacer lo que de ninguna manera podía Rosa Díez, esa vasco-española oportunista, dotada de un partido dependiente en extremo del terrorismo etarra. Enseguida se ha empezado a ver que, sin terrorismo, no son nada.

Ciudadanos‘ tiene todos los vientos a favor. La crisis ha dejado desnudo al Partido Popular: la crispación ya no le funciona, una vez que la gente ha descubierto que era sólo un método encubridor de mentiras; y la corrupción se aguanta mal cuando el salario asignado en el pequeño negocio no permite llegar a fin de mes. Le queda sólo el neofranquismo, ahora con portavocía incluída, pero eso da para mantener un suelo que no podrá pasar de los cinco millones. Puede perder, incluso, el voto confesional católico, tan pronto como el Papa deje de cultivarlo y el arcaico episcopado español vaya enmudeciendo. Y, desde luego, ha perdido el voto de lo que aquel alcalde de Getafe denominó “tontos de los cojones”, que Marx solía llamar lumpemproletariado, y que Íñigo Errejón denomina gente plebeya. El descontento no ilustrado, denominación que yo prefiero, tiene ahora otras vías de escape, ‘Podemos‘ y ‘Ciudadanos‘. Como, además, ha hecho pocos amigos a lo largo de su existencia, no le arriendo las ganancias, que el clientelismo no da para todo y menos cuando soplan malos vientos.

La reconversión de la derecha ha comenzado, pero la reconversión de la izquierda se ha complicado. Ahora ya parece claro que ‘Podemos‘ no va ser capaz de liderar el proceso, al menos, de liderarlo en soledad. El voto de la gente plebeya ya no es de su monopolio y los estancamientos en las encuestas así lo atestiguan; y tampoco ha logrado monopolizar el voto de la izquierda. Esto, no sólo porque el PSOE tiene un colchón de afectos que tardará años en disiparse, sino porque la otra izquierda va encontrando el camino de la convergencia. Las experiencias municipalistas de asambleas ciudadanas abiertas, cuyo modelo más fraguado es Toma la Palabra en Valladolid, auguran un futuro consistente.

Nada en la otra izquierda va a ser igual en adelante. En primer lugar, la pervivencia de identidades diversas es incuestionable. Los comunistas podrán seguir siéndolo, si lo desean, pero tendrán que renunciar a la pretensión de hacernos a todos de los suyos. Los ecologistas no lograrán hacer triunfar su programa, pero nadie podrá pretender que renuncien a seguir cultivando la ecología política. Cualquiera otra definición, si es que existiese, como los humanismos, podrá seguir en su afán, siempre dentro del respeto a la diversidad. Pero lo que es seguro es que no habrá casa común y que la democracia deliberativa es el camino.

Madrid, por un lado, representando la quiebra en pedazos de Izquierda Unida, es prueba del cambio. Valladolid, por otro lado, manifestando la generosidad de la militancia de Izquierda Unida y la respuesta alegre de una suma de diversidades, es modelo de construcción de alternativas. Para que esto ocurriese, ha tenido que aparecer ‘Podemos‘, que hasta ahora ha vivido en la indefinición y en la ensoñación del triunfo. La toma de posiciones municipal le ha obligado a una primera definición: en Madrid ha impuesto un partido funcional para converger; en Barcelona ha aceptado una coalición de partidos muy tradicional, con reparto de puestos en las listas electorales; en Valladolid se ha abstenido (hasta ahora y después de poner no pocos palos en la rueda). En unos lugares y en otros, ha actuado un pequeño partido, que ha proporcionado la paciencia para mantener la deliberación y lograr los acuerdos. Se trata de Equo, que recibió ese mandato de su Asamblea federal en octubre. Es de justicia agradecérselo.

Marcelino Flórez